Nº2      II Trimestre-1999   Pág. 2
ASJUM
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 La tierra aún es ancha

CARTA A UN EMIGRANTE

Bienvenido. Nos agrada tu llegada por ser tú, por venir de lejos, de otra cultura a buen seguro apasionante, por tener una riqueza interior inigualable, con ganas de sacar a tu familia hacia delante, de encontrar tu futuro para ti, tu mujer y tus hijos.

Bienvenido. Las cosas no están aquí demasiado bien, pero deseamos que encuentres aquello que buscas al dejar tu país.

Nos abre los ojos

Compartimos tu tristeza de haber tenido que dejar a tus padres, tus raíces, el sitio donde naciste, los lugares donde creciste, las cosas que te han hecho persona.

Somos conscientes de cómo la pobreza empuja a dejar la tierra. La guerra obliga a emprender la huida. El hambre, la desesperanza, la fustración, la injusticia llevan a mirar más allá de las fronteras.

Así, nada más llegar, nos has abierto los hojos a la realidad que viven todos aquellos que dejaste en tu lugar de origen y nos has enseñado a gritar para pedir, a quienes esté en sus manos, que este futuro que has venido buscando lo tengan todas las personas, allá donde estén, en África, Suramérica, Asia, Oceanía, Europa, donde hayamos encontrado nuestro lugar en el mundo.

Derecho a beber

No hay más derecho que el derecho a la felicidad y si en tu lugar se une el empecinamiento de unos y la incapacidad de otros para no poder disfrutar ese derecho, te invitamos a que los disfrutes aquí, porque del manantial del trabajo, de la sanidad, de la educación, todos tenemos derecho a beber, allá donde el agua brote. Todos tenemos derecho a una vida mejor. Por eso tenemos las puertas siempre abiertas y más aún para quien busca la esperanza justa.

Bienvenido. tu llegada significa una razón para el júbilo. Y por eso nos parece ilógico, injusto e inhumano que sea la noche quien os reciba en una playa tras varias horas de zozobrar amontonados en una barca, patera la llaman, después de pagar un precio que no es sino un robo, de documentación falsa, matrimonios de conveniencia y mil triquiñuelas más. Expulksados unos y hacinados y escondidos en chabolas otros. Explotados laboralmente. Sin nada después de varios meses de estar entre nosotros.

Tu casa

Y la verdad es que quienes suscribimos estas palabras nos alegramos enormemente de que hayas elegido nuestra tierra, que es tu tierra, que es tu casa. En ella trabajas y de ella sacas los frutos que compartes. En ella nos entregas lo que eres y lo que sabes, lleno de riqueza como persona, por tu cultura, tu religión, tu música, tu ciencia, tu sabiduría popular. En ella tus hijos juegan con nuestros hijos y crecen en la igualdad; aprenden a ver en las personas únicamanete su corazón y juntos descubren a no tener miedo a que alguien venga a quitarles lo suyo porque, sencillamente, es de todos.

Bienvenido. La tierra es ancha y todos tenemos derecho a un lugar donde ser felices. Nos alegra poder compartirlo. ¿O no?

MIGUEL JIMÉNEZ (Colaborador Misioneros Javerianos)

 
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