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IV
Trimestre-1999 Pág. 3 ASJUM |
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| Caminos y recuerdos Juan Macías esperó a la primavera. No le importaban los fríos, pero aquel invierno había sido lluvioso y los campos enlodados hubieran entorpecido su andar. Sentía la necesidad de salir, mas sin la urgencia de quien conoce su destino con certeza. En Ribera del Fresno la noticia de su decisión fue tan sólo comentario momentáneo: la emigración era constante de la época y de la región. Las condiciones de vida del campesinado empeoraban notablemente y la aspiración de las clases modestas a adquirir una hidalguía les movía a buscar fortuna donde la hubiese o donde decíase que la había. Juan se iba de Ribera del Fresno sin saber con exactitud ni a dónde ni a qué. Estaba seguro, eso sí, de que los móviles de su decisión no eran los que impulsabana la mayoría de los emigrantes; no buscaba fortuna ni títulos, le empujaba un espíritu de servicio y entrega a los demás aunque ignoraba aún cómo se realizaría este afán suyo. La última razón de su propósito era tan sorprendente como profunda: "para que se hiciese la voluntad de Dios en mí". No extrañaba este lenguaje de Juan entre sus familiares y vecinos, pues desde pequeño fue, en su sencillez, claro y consecuente en sus expresiones religiosas. No habían podido darle cultura. Era un muchacho ignorante de la rica historia del pensamiento, pero la fe recibida de Dios y alentada por sus padres y padrinos le sirvió para afianzar su propio esquema teologal: Dios, Jesucristo, Amor, redención, Iglesia, Santificación... JOSE LUIS GAGO, O.P.
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