| |
Importan
los demás
La
portería de fray Juan Macías, como la enfermería
de fray Martín en el convento grande del Rosario, eran las instituciones
más cualificadas de Lima en asistencia social.
La condición de emigrante que durante diecisiete años
caracterizó la personalidad de Juan Macías, la propia
experiencia del hambre, de la soledad y del desarraigo que él
viviera desde los veinte hasta los treinta y siete años en su
azaroso peregrinar por tierras de España y América, agudizaron
su sensibilidad hacia las necesidades humanas más primarias como
el alimento, el vestido y el cobijo. Añadida y superpuesta a
estas circunstancias la convicción cristiana del amor al prójimo,
y más al necesitado, el resultado fue el establecimiento de su
refectorio para pobres y otros mil modos de beneficencia que practicó.
En la vida de Juan Macías se integran sucesivamente dos estilos
de encarnación cristiana: el laico que vive el modo más
cercano al evangelio —la pobreza— compartiendo la propia
condición de los humildes, formando parte de ellos, repartiendo
sus escasos ingresos entre los más pobres que él, y el
religioso que, dejándolo todo por amor al reino de Dios, sigue
a Jesucristo por el camino de los consejos evangélicos.
Unió a su contemplación íntima el compromiso práctico
que su fe le exigía de cara a los demás.
JOSÉ LUIS GAGO, O.P. |